Artículos conflicto
 



Justicia Alternativa y  Lenguaje del  Silencio
 


Yezid  Montes  Almanza

Director Ejecutivo Corporación Ecos & Sombras Comunicamos, Mediador Comunitario,  Conciliador en Equidad - U. Externado de Colombia, Defensor de Derechos Humanos

 

 

El conflicto ha estado presente en la historia de la humanidad desde sus mismos orígenes:

“Después dio a luz a su hermano Abel.   Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra.   Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová.   Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más bello de ellas.   Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda.   Pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya.   Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante”   Génesis 4: 2 a 5.

 

En este aparte bíblico, vemos como la injusticia nacida de la discriminación es causa de conflicto.   Dios utiliza el lenguaje silencioso para manifestar su complacencia o su desagrado.   Simplemente es así y basta.   No da explicaciones, actúa según su criterio  o por lo menos, así está planteado en el libro sagrado.

 

Pero en otro libro sagrado, el Popol Vuh de los Mayas, se vislumbra no sólo el valor de la palabra, sino su función en los acuerdos:

“Llegó aquí entonces la palabra, vinieron juntos Tepeu y Gucumatz, en la oscuridad, en la noche, y hablaron entre sí Tepeu y Gucumatz.   Hablaron, pues, consultando entre si y meditando; se pusieron de acuerdo, juntaron sus palabras y su pensamiento”.  

                                                                                                    

No se puede negar que la comunicación es el eje de la Justicia Alternativa, pero...

¿Qué es la comunicación desde una perspectiva de la Justicia Alternativa?   ¿Qué es la Justicia Alternativa desde una perspectiva comunicacional?

Cuando hablamos de comunicación, hablamos de lenguaje, signos, símbolos, estructuras, imágenes, historias; todo lo que nos permita establecer un intercambio de sentidos con otr@s actores y actoras sociales, del que se deriva una extensa producción de efectos reales o distorsionados, resultado lógico en la materialización de los puntos de vista.  Pero de esa amplia gama de formas comunicativas, la que más asalta mis sueños es la del lenguaje silencioso.   Ese lenguaje que tiene que ver con el manejo del tiempo, las relaciones espaciales, las actitudes respecto al trabajo.  Permanentemente estamos comunicando nuestros sentimientos con el lenguaje del comportamiento; no sólamente con el lenguaje verbal.   Los mensajes que transmitimos pueden significar una cosa cuando utilizamos las palabras; pero comunicar algo diferente a otros niveles.

Es indudable que como usuari@s de un servicio, llegamos a una unidad de mediación, a una comisaría de familia, al espacio de un o una AVCC  y todo nos habla.   Las paredes, los muebles, los colores, el ambiente, las personas que nos atienden.

 

Cuándo alguien necesitad@ de nuestros servicios acude a nosotr@s, ¿si encuentra nuestro espacio atractivo? ¿El afiche, el detalle, el mensaje, nuestro rostro, nuestro sentido humano? ¿Se nota en esa fría estructura de cemento, en ese  espacio; que importa quien llegó? O se convierte en un obstáculo para el tinto o la charla del funcionari@ o del AVCC ¿Y si no nos agrada su forma de vestir?, ¿O su cara?, ¿o su forma de hablar? ¿Y si no nos gustan l@s costeñ@s? ¿Y si es negr@ o amarill@? ¿y si pertenece a otra religión o credo filosófico?

La manera como manejemos esa comunicación silenciosa  habilita la participación ciudadana y facilita la mejor solución de conflictos, problemas y necesidades colectivas.  La comunicación la debemos de ver como un vehículo de empoderamiento, que le de voz a la ciudadanía, que le habilite para participar y que facilite esa participación de la sociedad civil. Comunicación participativa, abierta, multidireccional, descentralizada e integradora, que viaje de lo autoritario a lo democrático, de lo vertical a lo horizontal, una comunicación dialogística  de múltiples vías que fomente la solidaridad social, una comunicación propositiva que se traduzca en un haz de realidades que converjan en la palabra y por lo mismo en la situación.

La calidad del mensaje y la idea que estimula en el interlocutor o interlocutora pueden indistintamente solucionar un problema o crearlo, generar o cerrar un conflicto.   La esencia de la reconciliación está en comunicarse significados comunes que no se está dispuesto a comunicar.

 

Quienes trabajamos los Mecanismos Alternativos para la Transformación Social de los Conflictos debemos impulsar un rol comunicacional  pedagógico que se  convierta en un instrumento a favor de la transformación social no para crear diferencias, sino para comunicar mejor, horizontalizar las relaciones humanas.

 

 

Antes de censurar sus posturas, su estupidez, su pensamiento o su despropósito, nos debemos de cuestionar si conocemos su cultura.

 

Como AVCC nos vemos abocados no solamente a abrir canales de diálogo a las comunidades o grupos sociales en los cuales tenemos influencia, sino a comprender las diversas culturas que llegan a la nuestra.  

 

Cuando nos encontramos en situación de cruce de culturas, se nos presentan muchos obstáculos comunicacionales en gran parte por lo tanto que desconocemos de las personas y sus mundos.

 

En toda comunicación intercultural, indudablemente que se han de presentar dificultades.   Es fundamental entonces que nos interesemos por saber como traducen nuestro comportamiento y conducta nuestro próximo prójimo como l@s llama Mario Benedetti, no solamente por nuestras palabras sino por nuestro comportamiento.

 

Si bien sabemos que existen varias categorías en la Justicia Alternativa y para cada una de ellas técnicas que se pueden llegar a aprender y/o dominarse después de alguna práctica; se nos presenta entonces como reto  extraer la esencia para aplicarla bien en todos quienes buscan nuestro servicio, para que sus corazones queden agradecidos, pero más que agradecidos, satisfechos. 

 

Todos los seres que nos encontramos atrapados en las complicadas redes del conflicto, podemos liberarnos de inmediato si contamos con un  o una AVCC que más que hablar, sepa escuchar nuestro enojo.

 

¿Cuántas veces algún actor o actora social en conflicto acude a nosotr@s para encontrar  una palabra y sólo descubre el distante eco de nuestra indiferencia entre los árboles de nuestras ambiciones personales?

 

Nuestra palabra, nuestro aliento, nuestras fuerzas, nuestros silencios; sin lugar a dudas que elevan el espíritu de cualquier ser humano.

 

La comunicación silenciosa también nos permite ir coleccionando realidades que se trenzan, se cruzan, se invaden y se nos va haciendo  indispensable crear un espacio de intercambio de contenidos para poder darle sentido  a nuestro propio espacio, a nuestro propio trabajo.

Hablo aquí ya de la búsqueda de beneficios individuales que sólo se logran al tener en cuenta lo colectivo.   Me refiero a la organización.

 

A la identificación con otr@s de mis propios propósitos.   Identificación  basada en los intereses sociales, la lengua y  la cultura.

 

Las actividades que adelantamos, las ocupaciones con que llenemos nuestro tiempo,  sin lugar a dudas que deben de ser consecuentes con nuestra propia posición en la vida.   Pero si ellas no concuerdan con los interés de nuestras comunidades, ¿para que somos AVCC?

 

La Justicia Alternativa requiere de un mayor compromiso con la realidad de nuestra sociedad y con las necesidades e intereses de nuestras comunidades.   Debemos entonces promover la horizontalidad de las relaciones sociales, igualdades, derechos, condiciones y consideración con tod@s l@s habitantes de una localidad y de la ciudad.   Comprometernos con el interés colectivo en acciones que favorezcan el pluralismo y la participación, para ejercer como facilitadores y facilitadoras de la acción colectiva y asumir un rol pedagógico, educativo, hasta lograr climas de comprensión, convivencia y cooperación, que permita la participación ciudadana y la pluralidad de ideas.  Ese espacio se llama nodo, red, que nos de identidad y que nos permita reconocernos y ser reconocid@s para rescatar valores y enaltecer virtudes.   Es necesario porque en la vida hay que tomar partido, definir nuestros propósitos, tomar posición ante realidades ineludibles.

 

Fundamental dentro de la Red la investigación social aplicada, es decir diseñar y llevar a cabo estudios sociales entre la ciudadanía para determinar sus necesidades reales, causas de conflicto, expectativas,  prioridades, preferencias, niveles de conocimiento y actitud, sus valores y sus prácticas ciudadanas actuales.  Utilizar la investigación como un mecanismo para darle voz a la ciudadanía y para incorporar todo esto en la formulación de políticas y tomas de decisiones.

 

L@s AVCC, debemos de ser solidarios con nuestras comunidades, debemos asumir la solidaridad como una intervención “no armada, sino amada”,   y para lograr estos objetivos, la Red se nos presenta como opción, como vía, como el camino que debemos de buscar  porque allí han de confluir todas las voces, todas las inquietudes, todas las experiencias que han de proyectar a la Justicia Alternativa en el ámbito Distrital para poder posicionarla y que sea aceptada por las comunidades no sólamente como un Mecanismo Alternativo para la transformación social de los Conflictos, sino como una forma de mirar el mundo, como una actitud, como un cambio de paradigma en nuestra cultura de convivencia; como una filosofía de vida.

 

 

[1] Actora o Actor Voluntario de Convivencia Ciudadana

 



 


 
 
 
 
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